martes, 25 de agosto de 2015

20 JUEGOS CON BOLAS SORPRESA


20 JUEGOS CON BOLAS SORPRESA

Seguro que durante el verano, entre las fiestas del pueblo, el paseo marítimo, el aperitivo, etc has ido acumulando bolas sorpresa de las que salen en las máquinas. Metes una moneda, giras la palanca y… ¡bola sorpresa! Es probable que ni tus hijos sepan dónde está el juguete que venía dentro y, sin embargo, las bolas que los contienen aparecen en cualquier rincón de la casa.

Pues, aquí os muestro 20 juegos para reutilizar las bolas. Espero que os sirvan:

1.      Torres: del derecho, del revés prueba cuántas mitades puedes apilar.


2.      Asociación, series y mezcla de colores: los más pequeños pueden juntar colores iguales y los más mayorcitos pueden hacer series y sumar colores.

 
 
 


 3.      Naves espaciales: monta tus muñecos preferidos y ¡a navegar por el espacio! Prueba a girarlos.

 

4.      Trucos de magia: esconde un objeto debajo de una mitad, muévelos y adivina dónde está.

 

5.      Gusanos: construye una simpática familia gusano.
 

 

6.      Peonza: gira las mitades.

7.      Tamaños: reúne por tamaños.
 

 

8.      Equilibrios: intenta hacer equilibrios con las mitades.

 
 

9.      Dibujos en el suelo: unas tizas, varias bolas y… ¡una obra de arte!

 
 

10. Plantas: convierte una mitad en una maceta y la otra en regadera (suelen tener un agujerito por el que puede salir el agua).

 

11. Juegos de agua: un clásico para la piscina o la bañera, lleno uno, vacío otro…

 

12. Cofre del tesoro: para sus tesoros más preciados.

 

13. 3 en raya: una tiza para hacer el tablero y… ¡a jugar!

 

14. Marionetas: nosotros hemos hecho una medusa con una bolsa de plástico ¿qué se te ocurre a ti?

 

15. Carambolas y juego de petanca: lanzad las bolas pequeñas y a ver quién la deja más cerca de la grande.

 

16. Baloncesto: encesta las pequeñas en las mitades de las grandes. Puedes poner distintas puntuaciones.

 
 

17. Canicas gigantes: cualquier juego de canicas pero a lo grande.

 

18. Bolas de Navidad: todavía está lejos la Navidad pero si ya vais recopilando seguro que al llegar diciembre tendréis suficientes para decorar y colgar en vuestro árbol.

 

19. Teléfono: ¿Te acuerdas de los teléfonos que nos hacíamos con dos vasos de plástico y un hilo? Pues hacemos lo mismo con las bolas. No transmiten el sonido como los vasos pero les ha encantado la idea para jugar a espías.

 

20. Marcadores de gimcana: para hacer zig-zag, saltar,…
¡¡FELIZ JUEGO!!

martes, 28 de julio de 2015

¿QUÉ ES UN HIJO?


¿QUÉ ES UN HIJO?

Un hijo es aquel que te saca de tus casillas, te lleva al límite y después te da un abrazo y te dice “te quiero mamá”, enseñándote todo lo que en la vida debes saber sobre resolución de conflictos.

Un hijo es esa minúscula criatura que tras haber recibido una gran regañina, se asoma a la puerta con una enorme sonrisa y te dice “mamá, ¿jugamos?”, enseñándote que el rencor sólo vive en las mentes adultas.

Un hijo es aquel que hace que unas décimas de fiebre sean un puño que te encoge el corazón, enseñándote que la vida es más frágil de lo que piensas.

Un hijo es aquel que de un trozo de papel de envolver hace una fiesta, enseñándote que la ilusión, la pasión y el entusiasmo también están en las cosas pequeñas, sólo hay que descubrirlo.

Un hijo es aquel que pide, pide, pide y pide, enseñándote que la constancia es parte del éxito.

Un hijo es aquel que hace que las cosas asquerosas que hacen otros, como comerse los mocos, se conviertan en adorables, enseñándote que, en la vida, todo es cuestión de percepciones.

Un hijo es aquel que, tras recibir 200 órdenes al día, seguir nuestro ritmo y aceptar nuestras rutinas, todavía tiene ganas de desobedecer, enseñándote que la rebeldía y las ganas de luchar muchas veces son las que han cambiado el mundo.

Un hijo es aquel que hace que duermas poco, comas a deshoras y dejes de tener vida propia y, aun así, te parezca genial porque sabes que tendrás un beso de buenas noches que vale millones, enseñándote que es fácil cambiar el orden de prioridades si merece la pena.

Un hijo es aquel que deseándole rubio y naciendo moreno, deseándole alto y naciendo bajo, le quieres sin condiciones por cómo te mira y te admira, por cómo te busca cuando se siente inseguro, por cómo agarra tu dedo para comenzar a caminar, enseñándote que las expectativas no son realidades y, a veces ni se parecen.

Un hijo es aquel que no sólo te hace mejor persona, sino que te hace más inteligente, fuerte y poderoso, si sabes verlo así.

Porque con ellos aprendes que no hay obstáculo que no se pueda levantar, saltar o bordear.

Porque con ellos aprendes que detrás de un día malo siempre puede haber uno mejor si te pones en sus ojos y empiezas de cero.

UN HIJO ES AQUEL QUE TE HACE CREER QUE LE HAS DADO LA VIDA, CUANDO, EN REALIDAD, SABES QUE TE LA HA DADO ÉL A TI.

ESCUCHA A TUS HIJOS, TIENEN GRANDES LECCIONES PARA TI.

 

jueves, 9 de julio de 2015

DEJA QUE SE EQUIVOQUEN


DEJA QUE SE EQUIVOQUEN

A menudo recomiendo a padres primerizos, madres embarazadas, papás de varios y demás formas de paternidad/maternidad, que eliminen las expectativas de sus vidas o, que al menos, las ajusten. Otro día hablaremos de esto.
 
Sin embargo, seamos sinceros, todos hemos fantaseado alguna vez con hijos despiertos, resueltos, incluso inventores de cosas geniales.
¡Vaya si nos gustaría que nuestros hijos descubrieran o inventaran algo grande!
Pues aquí viene la noticia: Señoras y señores, lo que de adultos serios y responsables vemos como ciencia, no es, ni más ni menos, que creatividad.
Para inventar algo, hay que ser creativo. Y creativo no es pintar bien (o al menos no sólo eso).
Creativo es tener una mente flexible, capaz de tomar lo aprendido y modificarlo una y otra vez (la constancia es igual de importante que la creatividad) para crear cosas nuevas.

Y en esas modificaciones vienen de serie el error, el disparate, el fallo, la tontería.
¡Ojo! En el caso de niños, debemos ponernos en su piel. Creativo con 5 años es plantear una solución absurda a un acertijo. Algo del tipo “pues vienen dos halcones y levantan el coche para que puedan pasar las ovejas”.
Lo importante no es la solución, sino la flexibilidad y la costumbre de ofrecer soluciones. La coherencia y el cribado vendrán después.
¿Cuántas veces nos hemos reído en clase cuando un compañero ha dicho algo disparatado?
¿Cuántas veces hemos oído a nuestros profesores recriminar a un compañero por equivocarse?

Ese es el gran error.
Es cierto que no se trata de jalear el error en clase. Los niños son expertos en detectar fisuras y la clase se convertiría en un campeonato de chorradas. Se trata de normalizar el error, de integrarlo como una parte más del aprendizaje.

Equivocarse también es parte de la vida y, además, es muy sano. Nos enseña a tolerar la frustración, a hacer autoexamen, a revisar, a plantear otra solución mejor y a seguir adelante, que no es poco.

Dejemos que nuestros hijos se equivoquen, dejemos que propongan y fallen, pero sobre todo que propongan. No matemos su creatividad por el miedo a fallar.
Pensemos fríamente. Si un día, a principios del siglo XX, un amigo nos hubiera dicho que se le había ocurrido pinchar un palo en un caramelo, seguramente hubiéramos pensado “¡y creerá que va a triunfar!”, y, probablemente, hubiera sido el motivo de risa de la siguiente reunión familiar.
No debió pensar lo mismo Antonio Reñé al inventarlo, ni Enric Bernat al comprarle la patente y ponerle el nombre de Chupa Chups. Sin duda, fue capaz de ver el potencial de la idea.
Partamos de que una idea no es ni buena ni mala. Lo que importa es tener ideas y ser capaz de cribarlas.

De cualquier idea, incluso de las que consideramos errores, podemos sacar un aprendizaje o una lectura positiva.
Así que, una vez más, dejemos que nuestros niños se equivoquen una y mil veces.

Lo malo no es fallar. Lo malo es no atreverse.

jueves, 25 de junio de 2015

LOS NIÑOS NO TIENEN QUE COMPARTIR


LOS NIÑOS NO TIENEN QUE COMPARTIR
 

Parque. Niños de 2-3 años jugando. Uno quita un juguete a otro. Otro llora. Madre/padre que se acerca y sentencia : “Tienes que compartir”.

Y a mí, lo primero que se me ocurre es “pues déjame tu bolso que es precioso”.

Los niños de 2-3 años viven comenzando: comenzando a hablar, comenzando a relacionarse, comenzando a entender el mundo.

Y comenzando implica ir por orden: para entender quién eres tú primero tengo que saber que yo soy.

Como siempre, abro mi caja del sentido común, a ver si me marca el camino.

El niño aprende (evolutivamente hablando) a decir mío antes que tuyo.

Por tanto, ¡holaaaaa!¡adulto responsableeeee!¿hay alguien ahí? Esto convierte en inviable compartir a los dos años.

Si un niño coge un juguete antes que otro y no lo quiere dejar, NO tiene por qué hacerlo. Es cuestión de supervivencia de especie.

Eso sí, lo que no vale es quitar. Si queremos que aprendan el respeto por los demás debemos decirles que no tienen que quitar las cosas al otro: hay que pedirlas o esperar.

Cuando los niños son más mayores y van entendiendo que cuando dejan algo, ese algo no desaparece para siempre, pueden empezar a compartir. Pero no porque lo diga un adulto. Habitualmente, un niño de 5  años comparte sus juguetes con sus amigos de forma natural, sin que nadie le tenga que decir nada.

Mi sentido común me dicta dos normas fundamentales a la hora de compartir:

1.      Para compartir, todos deben llevar juguetes. Sería algo más cercano al trueque que a compartir. Eso o te arriesgas a tener que llevar juguetes para todos los niños del parque (y al final sólo comparte el tuyo).

2.      No tienes por qué dejar tus cosas si no quieres jugar con las de los demás.

Dejemos de pedir a los niños que compartan porque, en el fondo, les estamos pidiendo algo que nosotros mismos no damos y, en la mayoría de las ocasiones ponemos a los niños en un apuro por no pasar el apuro nosotros y quedar bien.

Enseñemos a nuestro s hijo a ser empáticos, a preocuparse por los demás, a jugar de forma cooperativa y compartir vendrá solo. O no (¿o nadie conoce a un adulto que tiene por norma no prestar sus CD´s pero que por lo demás es super majo?). Así que, ahora que los peques están de vacaciones, dejémosles que vayan al parque a jugar, no a compartir.

viernes, 5 de junio de 2015

LA MAESTRA DE MI HIJO


 

LA MAESTRA DE MI HIJO


La maestra de mi hijo puede no tener una vida fácil. La maestra de mi hijo tiene una familia que sufre, ríe y llora y vive en un país con crisis. Pero la maestra de mi hijo les recibe todos los días en la fila, haga frío o calor, con una gran sonrisa. Y les sube a clase, y cierra la puerta y se convierte en magia 100%. Todo lo demás queda al otro lado de la puerta.

La maestra de mi hijo siempre tiene un abrazo en el bolsillo.

La maestra de mi hijo mete la pata. Y la saca 100 veces.

La maestra de mi hijo sueña, y los niños sueñan con ella.

Y pinta. Y se sale de los bordes.

Y nos aguanta aunque a veces los padres nos convirtamos en ogros malvados si las cosas atañen a nuestros cachorros.

La maestra de mi hijo propone y seguramente dispone menos de lo que quisiera.

La maestra de mi hijo enseña y aprende. Y se sienta a escuchar. Y entiende que unos niños de 5 años nos pueden enseñar mucho más de lo que nosotros podríamos enseñarles a ellos.

Y juega, ríe, gestiona, inventa, arbitra, canta, inspira, sorprende y otras mil cosas más. Y quiere a mi hijo y a sus 24 compañeros. Y mi hijo y sus 24 compañeros la adoran. Y le hace feliz.

La maestra de mi hijo tendrá 2 meses de vacaciones. Bien merecidas. No le arriendo las ganancias.

La MAESTRA de mi hijo se escribe con mayúsculas. GRACIAS.

Si tu hijo también tiene un/a maestro/a así, comparte.
¡Feliz fin de semana!