martes, 19 de julio de 2016

SEMANA 2. VERANO CON NIÑOS: DISFRUTAR O SOBREVIVIR


VERANO CON NIÑOS: DISFRUTAR O SOBREVIVIR (SEMANA 2)

Bienvenidos de nuevo a nuestro blog. Gracias por estar al otro lado.

Hemos tenido una semana muy creativa. Empezamos con uno de los cuentos de nuestro cuaderno de verano y, a partir de ahí, han surgido muchas actividades.

1.      El apatatocroto marino: a partir del cuento, hemos inventado animales mezclados. Uno de ellos ha sido el temido apatatocroto marino (cabeza de pez, cuerpo de dragón de mar, tentáculos y tinta azules, patas de cangrejo, pinzas de cangrejo, aleta de orca y puntitos de manta raya ¡ahí es nada!).


  
 
2.      Ceras artesanales: Hemos recopilado cachitos de ceras, los hemos agrupado por tonos y los hemos metido al horno en moldes de silicona con forma de corazón. ¿El resultado? Les ha encantado. Se dejan enfriar. Papel continuo y un poco de suelo.

Hemos llegado a la conclusión de que son chulas para garabatear, pero que no sirven para trabajo fino. En todo caso, hemos pasado un rato divertido y sin pelear por coger la misma.
 

                                                                                    

 

3.      El crolo: Nicolás ha decidido inventar un deporte. Se llama Crolo y, como había que inventarlo con cosas que hubiera por casa, pues se juega con una pelota de goma, guantes de jardinero, palo de golf de juguete y sudadera con capucha (que debe ser para forjar grandes deportistas porque con 35 grados otra utilidad no le veo). Las normas son tan complejas que, pasados dos días, no creo que las recuerde ni él mismo. Por lo que le he podido oír mientras jugaba con sus hermanos, consiste en inventar sobre la marcha normas nuevas (del tipo tu portería es la mesa y la sombra de la mesa) de manera que siempre gane él (que para eso es el hermano mayor y su deporte).

4.      Arocesto: a falta de canasta, colgamos un aro de hula hop en el tejadillo del porche y… ¡otro ratillo entretenidos encestando!

5.      El museo: como lo de pintar con las ceras de corazón se nos quedó un poco flojo, hemos hecho puntillismo, sacado dibujos a partir de un garabato y… ¡hasta un Miró! Y lo mejor es que estamos colocando todas nuestras obras en la puerta del armario.

 


6.      Una de mates: hemos contado, sumado y restado aprovechando que teníamos peces, dados y palillos.

 



 

7.      Adivina adivinanza: hemos resuelto adivinanzas sobre animales del mar. Han participado los tres muy animadamente.

Después hasta los pequeños Martín y Julia han querido copiar los dibujos.


 

8.      ¿Y si fueras zurdo?: Yo soy zurda, mis hijos diestros y hoy hemos intercambiado los papeles. Nos ha dado pie para ponernos en el lugar del otro y apreciar lo difícil que es. A Nicolás le gusta que le contemos cosas sobre el cerebro así que aprovechamos para contarle qué lado del cerebro mueve cada mano, que en el trabajo tenemos personas que por un golpe o una enfermedad en un sitio concreto del cerebro, se quedan sin poder escribir con la mano derecha y tienen que empezar de nuevo y aprender con la izquierda (y como se ha puesto en su lugar se ha dado cuenta de lo difícil que es y el trabajo que conlleva). Le explicamos las cosas de manera muy simplificada pero desde luego, a sus seis años, sabe mucho más de neurología que lo que sabía yo a su edad. Y le fascina.

Ni que decir tiene que yo también me convertí en diestra. Lo que no sabían es que yo, a veces, coloreo y escribo con la derecha para no perder agilidad (tengo mucha menos que con la izquierda pero me manejo) y como sorpresa final les enseñe la escritura mágica: la escritura en espejo.

Entre otras rarezas también me resulta muy sencillo escribir en espejo (en minúsculas y frases completas) así que le escribí a Nicolás una frase entera en espejo y le dije que había hecho magia. ¡Qué pena no haber fotografiado la cara cuando le di un espejo y lo leyó! Definitivamente, esa capacidad de asombro es la que me fascina de los niños. Tenemos mucho que aprender de ellos.

 


 

9.      La vasija: hemos intentado hacer arcilla. Y se han dado cuenta de que no es tan fácil como la plastilina. Era la primera vez que lo hacían así que les echamos una mano para que cada uno tuviera algo así como un recipiente (Martín una bandeja, Julia una caja y Nicolás un cuenco) y además creación libre. Dejamos que se seque y los pintamos. A los cinco minutos Julia coge la tapa de su caja, se cae y se rompe en varios pedazos. Al comprobar que no se podría pegar hemos pensado que sería divertido meter los trozos en un recipiente con arena y jugar a los arqueólogos. En cuanto tengamos arena, lo hacemos.

Nicolás pensó que sería más fácil y dijo que haría unas figuras tipo Invizimal. Le han salido unos churros sin forma definida pero él ha quedado contento con el resultado.

      

 

10.  El dramaturgo: el otro día Nicolás se levantó diciendo que iba a escribir una obra de teatro. Así que escribió en un folio el papel de cada uno (yayos incluidos) y, como aún no es muy ágil escribiendo nos dijo que, excepto su papel y el mío, los demás estaban en marciano. Nos hizo colocarnos en fila para recitar cada uno el papel que le había tocado. La obra completa era  algo así como: el marciano del planeta blandibú-hola dijo el marciano del planeta Blandibú- esforozoooo – uuuuumiooo – eimeassssii.

Desde luego ha hecho de no querer escribir demasiado (dice que es muy cansado) un arte. Me entró tal ataque de risa al vernos en medio del salón todos en fila y él completamente serio dirigiendo aquello que no pude por menos que decirle: me he divertido muchísimo, qué gracioso… ¡has hecho una comedia! Creo que le convencí porque se fue pavoneando y diciendo a sus hermanos “he hecho una comedia”.

11.  ¿Qué fue de la sal? ¿Recordáis el experimento de la semana pasada? Pues bien, el agua se evaporó y la sal se cristalizó.

          

 

 

12.  El aprendizaje extra de la semana 1: digo 1 porque esta semana hemos tenido dos. En lo que se hace la comida ven un rato los dibujos y todos todos los días tenemos la misma discusión por el sitio (que si no te tumbes, que si no entro, que si yo estaba ahí…) Así que el otro día, cansada de la misma discusión he sacado un rollo de cinta de carrocero y he dividido el sofá en tres partes iguales. Les hizo mucha gracia y al poco rato lo quitaron pero ahora cada vez que discuten por el sitio, vuelvo a sacar el rollo.

13.  He sido yo: Jugando Martín con las “figuritas” que había hecho Nicolás con la arcilla y, supongo que venido arriba por la facilidad con que se partía, las hizo añicos. Yo no dije nada y espere a la reacción. Al cabo de unas dos horas, Martín se acerca a Nicolás y le dice “te he roto los guerreros, perdón”. Nicolás le abraza y le dice “no importa, así tenemos más”. ¿Qué puede que como eran un churro no le importó lo más mínimo? A lo mejor. ¿Qué igual que reaccionó así podía haber montado en cólera? Seguramente.

Pero no fue así. Uno pidió perdón y el otro gestionó de la mejor manera posible. Me quedo con eso por esta semana.

A ti que estás al otro lado, piensa con qué te quedarías de esta semana. La mía también ha tenido noches toledanas y unas pocas rabietas, pero me quedo con las figuritas rotas, el perdón y el abrazo. ¿Con qué te quedas tú?

domingo, 10 de julio de 2016

VERANO CON NIÑOS: DISFRUTAR O SOBREVIVIR (SEMANA 1)


VERANO CON NIÑOS: DISFRUTAR O SOBREVIVIR

¡Bienvenidos al laboratorio de verano!

A lo largo de estas semanas vamos a intentar daros ideas de actividades para hacer con niños de 3 a 6 años (o incluso alguno más).

Si eres papá o mamá de uno o varios niños en cursos de educación infantil o primer ciclo de primaria, seguidnos. Os daremos ideas (entre baño y baño) para que podáis no sólo fomentar el aprendizaje y la creatividad de vuestros niños (que eso ya lo traen de serie) sino además aprender de ellos. El verano es largo y, a veces, nos encontramos más sobreviviendo que disfrutándolo.

Nos preocupamos mucho de enseñarles y no abrimos bien los ojos para ver todo lo que tienen que enseñarnos ellos a nosotros.

La mayoría de las ideas que vais a ver en este blog forman parte de un cuaderno de verano que hemos creado para nuestro hijo mayor Nicolás (6 años), otras son parte de la creatividad e ingenio de los propios niños y otras ni si quiera sabemos aún de dónde van a salir.

Así que,  allá vamos…

SEMANA 1.

1.      Ilustra tu cuento: los pequeños Martín y Julia (3 años) han ilustrado su primer cuento. Es sencillo de hacer. Una historia corta y fácil (la nuestra es sobre unos palitos) en la que repasar verticales, horizontales, círculo y trazo libre.
 
 

 
2.      Lectura conjunta: Nicolás (6 años) ha leído uno de los cuentos de su cuaderno de verano que trataba el tema de la amistad y la alegría. Hacerlo en lectura conjunta (un trozo tú, uno yo) sólo ha tenido ventajas: no se cansa, imita la entonación, pasa un rato exclusivo con mamá con sus hermanos de espectadores y hasta intenta poner voces a los personajes.

3.      Inventores de historias: se trata de inventar un cuento nuevo pero con los mismos personajes del que hemos leído (¡ojo! no se nos puede olvidar ninguno y no puede parecerse en nada a la historia leída). Pueden participar de todas las edades. Lo difícil es ponerse de acuerdo.

 
4.      ¿Y a ti te ha pasado? Se trata de localizar una emoción en el cuento (en nuestro caso esta primera semana fue la alegría) y decir o escribir cuatro cosas que te hagan sentir así. Con las emociones básicas pueden participar también los de 3 años.

Primer aprendizaje del verano: de las 4 cosas que Nicolás dijo que le hacían feliz sólo una hizo referencia a algo material (entiendo que si el yayo nos ha puesto una piscina para nosotros solos es digno de mención). Todo lo demás hizo referencia a estar con las personas que quiere o a logros personales (hacerse dos largos seguidos el segundo día de piscina sin haber recibido ni una clase de natación también tiene su mérito). Touché.

5.      ¿Qué ocurre si mezclamos agua y sal en un plato y los dejamos al sol? Pues todavía no lo sabemos, pero en cuanto lo sepamos os lo contamos. Tan fácil como eso. Y después a anotar conclusiones.


6.      Pintamos en la pizarra: los pequeños disfrutan mucho de ratitos pintando con tizas.
 

7.      Inventamos un animal mezclado inspirado en el cuento que hemos leído. Lo dibujamos y le ponemos un nombre bien original.
 

8.      Aprendizaje extra: en un arrebato de ira (ya  ni me acuerdo motivado por qué), Nicolás lanza sus gafas de bucear. Las gafas se rompen.

El primer plan que se nos ocurre es “perfecto, lanzas tus gafas - son tu responsabilidad - se rompen – ya no hay gafas”. El primer plan parece genial… si no fuera por el pequeño detalle de que Nicolás tiene los ojos muuuuuuuy delicados y necesita gafas para la piscina. Así que lo que parecía un plan de libro de “acción – consecuencia lógica” se nos va al garete.

Como en la vida siempre hay que tener un plan b (c, d y lo que surja) hacemos un cambio de perspectiva y lo utilizamos para reflexionar con él: ¿Qué ha ocurrido?¿De dónde salía la ira?¿Qué les pasó a las gafas?¿Qué hemos aprendido?(Nicolás dijo “que la ira rompe cosas”)¿Qué haremos la próxima vez?

Quizá transformando las gafas en un símbolo, hemos podido anclarlo a la idea de “si la ira me lleva a arrojar cosas, romperé cosas”. Para tener 6 años no es un mal aprendizaje. Si ya lo unimos a “si la ira me lleva  a arrojar cosas o palabras feas, romperé cosas o dañaré a personas”. Primer aprendizaje extra del verano (para él y para mí, me aplico el cuento).

De esta semana me quedo con esto y con alguna pequeña cosa más: Martín lanzándose a la piscina desde el bordillo con sus manguitos, Julia dejando el churro (sólo nos queda dejar los manguitos), Julia compartiendo la última aceituna con Martín y, por supuesto, sus caras al verme bajar del tren cuando me fueron a buscar a la estación.

A ti que estás al otro lado, busca tus pequeñas cosas por las que ha merecido la pena esta semana y ¡comparte!

La próxima semana más.






miércoles, 23 de diciembre de 2015

LOS REGALOS DE LOS NIÑOS



LOS REGALOS DE LOS NIÑOS

¡Ojo! Y con los regalos de los niños no me refiero a todos los que van a recibir nuestros niños en estas fechas, sino a los regalos que nos hacen los niños a nosotros cada día.

El otro día estaba haciendo juegos de roles con mis hijos e intercambiamos los papeles: yo hacía de hija y mi hijo Martín, de tres años recién cumplidos, hacía de papá.

Se me ocurrió ver qué podía pasar si interpretaba una situación que nos había ocurrido unos días atrás: niño con fiebre – dar jarabe – pataleta – papás perdiendo los nervios (como veis niños y papás humanos al 100%).

Así que comenzamos a interpretar los papeles: yo malita, empachosa, protestando… y él intentando darme un jarabe.

Aumente mi protesta y mi rechazo a tomar el jarabe (girando la cabeza, pataleando, dando manotazos, gritando, etc). Os aseguro que lo llevé al límite.

¿Sabéis cuál fue su reacción? NO PERDIÓ LO PAPELES EN NINGÚN MOMENTO. Y doy fe de que Martín es un niño con genio, poco conformista, impaciente y peleón (en el mejor de los sentidos). Inventó todas las formas que fue capaz: me dio besos, intentó premiarme con una chocolatina, me ofreció un microcuento de marionetas, me acarició la cara, me cantó una canción, me tranquilizó hablándome muy bajito y entonando casi de forma melódica…

¡Toma ya! Esperaba que en cualquier momento perdiera las formas, gritara o me dijera eso de ¡muy mal! Y obtuve todo lo contrario. Martín 1 – Mamá 0.

¡Bravo por la enseñanza del día! Gracias pequeño.

Así que, os invito, en estos días en los que la mayoría de nosotros paramos un poco nuestras vidas, a estar con los niños, a aprender de ellos y a escucharles.

Os aseguro que, si mantenemos las antenas dispuestas a aprender y atendemos a los pequeños detalles que nos da la vida, nuestros hijos nos van a regalar mucho más de lo que nosotros les podremos regalar nunca.

Aprovechamos para desearos a todos una muy FELIZ NAVIDAD, llena de regalos de los que no se ven.

lunes, 23 de noviembre de 2015

ACTIVIDADES DE LOS SÁBADOS DE LA CLÍNICA DEL LENGUAJE


 
¡Hola amigos!

Este año el Programa Nicolás sale de casa. Nos estrenamos en abril nada más y nada menos que en el Teatro Calderón dentro del Ciclo El Desván.

Pero si no podéis esperar hasta abril y queréis disfrutar antes del Programa Nicolás o de nuestros cursos para padres, aquí os dejamos el calendario de actividades hasta enero,

¡Recordad reservar plaza al menos tres días antes!

 
 
 

CALENDARIO DE ACTIVIDADES

NOVIEMBRE

·          21 y 22 de noviembre: La Clínica del Lenguaje estará en la feria Love Bebé atendiendo vuestras dudas en su stand e impartiendo las charlas:

-          “Cómo ser padres y no morir en el intento: Inteligencia Emocional y   Coaching para mamás y papás inquietos”
              Sábado 21 de noviembre a las 19:00

-          “¿Cómo desarrollar las Inteligencias Múltiples y la Creatividad en bebés? Herramientas prácticas para un juego inteligente”
                     Domingo 22 de noviembre a las 12:00
                 Dónde: Feria de Valladolid   (www.feriavalladolid.com).
                 Hora: de 10: 30 a 20:30.

·          Sábado 28 de noviembre: EN EL BOSQUE (Programa Nicolás: Taller de inteligencias múltiples y creatividad  para niños de 1 a 3 años y sus familias). Ven a pasar un rato divertido con tu bebé. Plazas limitadas.
       Dónde: La Clínica del Lenguaje
       Hora: 12:00.

DICIEMBRE

·          Sábado 12 de diciembre: ¡A LA LUNA! (Programa Nicolás: Taller de inteligencias múltiples y creatividad  para niños de 1 a 3 años y sus familias). Ven a pasar un rato divertido con tu bebé. Plazas limitadas.
       Dónde: La Clínica del Lenguaje
       Hora: 12:00.

ENERO

·          Sábado 9 de enero: TIRITANDO (Programa Nicolás: Taller de inteligencias múltiples y creatividad  para niños de 1 a 3 años y sus familias). Ven a pasar un rato divertido con tu bebé. Plazas limitadas.
       Dónde: La Clínica del Lenguaje
       Hora: 12:00.

·          Sábado 16 de enero: Curso de Coaching, Inteligencia Emocional, Desarrollo y Creatividad para mamás y papás inquietos con niños de 0 a 6 años. Edición intensiva.
       Dónde: La Clínica del Lenguaje.
       Imparten: La Clínica del Lenguaje y Best Escuela de Coaching.
       Hora: de 10:00 a 13:00.

·          Sábado 23 de enero: TIRITANDO (Programa Nicolás: Taller de inteligencias múltiples y creatividad  para niños de 1 a 3 años y sus familias). Ven a pasar un rato divertido con tu bebé. Plazas limitadas.
       Dónde: La Clínica del Lenguaje
       Hora: 12:00.

 Información y reserva de plazas: info@laclinicadellenguaje.es o llamando al 983308322.

jueves, 5 de noviembre de 2015

EL CUENTO DE LA CUERDA


EL CUENTO DE LA CUERDA

Hace unos días me encontré a mi hijo mayor, de cinco años, jugueteando con una cuerda dorada que reconocí como mía, de esas cosas que guardo por si me sirven para algún teatrillo.

Era justo la hora de ir a dormir y, de repente, lo vi claro. Convertiríamos la cuerda en un cuento.

Mis hijos son de los que rápidamente acuden a la llamada si hay un cuento de por medio. Igual para otra cosa no, pero para inventar cuentos siempre tenemos colaboración.

Así que, con los tres niños expectantes en la habitación les dije con voz enigmática:

-          Hoy os voy a contar el cuento de la cuerda.

Le di a mi hijo mayor un extremo de la cuerda y dejé el resto enrollado en mi mano.

-          ¿Preparados? – les dije.

-          Síiiiiiiii.

-          Pues bien, Nicolás, ésta es la cuerda que une tu corazón con el mío.

Esta cuerda es la más fuerte del mundo. Jamás, jamás se rompe.

Pero cuando tú te peleas con tus hermanos… (en ese momento solté una vuelta de la cuerda y di un paso hacia atrás)… me alejo.

Y cuando me contestas con malos modos … (vuelta a la cuerda y otro pasito para atrás)… me alejo.

Y cuando dejas tus cosas tiradas por el suelo … (vuelta a la cuerda y pasito para atrás) … me alejo.

Sin embargo, cuando hablas sin gritar… (al tiempo recogí una vuelta de la cuerda y avancé un pasito)… me acerco.

Y cuando me ayudas a poner la mesa … (seguí recogiendo cuerda y avanzando hacia su mano)… me acerco.

Y cuando echas una mano a tus hermanos al vestirse (recogí  cuerda hasta quedar muy cerquita) … me acerco.

Instintivamente, Nicolás me dio un gran abrazo.

Así, la cuerda se ha convertido en un símbolo que él ha entendido a la perfección y que nos es muy útil para comprender qué acciones son las que nos acercan o  nos distancian de los demás.

Además, le quedó muy claro que nuestra cuerda es “de oro”, así que, podrá acercarse o alejarse pero en ningún caso romperse, lo que le da la seguridad de saber que siempre va a ser querido. Y eso, con cinco años, vale millones.

EL CUENTO DE LA CUERDA. II PARTE.

Después de contarles el cuento de la cuerda (sorprendentemente los pequeños, a un mes de cumplir los tres años, también lo entendieron y quisieron que se lo hiciera), me pareció justo que ellos también expresaran qué es lo que les acerca o aleja de nosotros. Ya sabía que me exponía a un baño de realidad, pero valía la pena intentarlo.

Así que, enrolle la cuerda alrededor de la mano de Nicolás y cogí el otro extremo de la cuerda.

Él comenzó tímidamente:

-          Cuando a veces me gritas (y soltó la primera vuelta de la cuerda) … me alejo.

-          Tienes razón. Bien, sigue – respondí.

Esto le dio confianza para continuar.

-          Cuando no me dejas ver la tele … (soltó cuerda y pasito atrás) … me alejo.

-          Cuando no me compras lo que quiero … (soltó cuerda) … me alejo.

Ya sé que esa no es una razón para alejarse pero recordemos que el orden de importancias y valores del niño no es el mismo que el del adulto. Ya trabajaremos eso.

Después empezó a recoger cuerda:

-          Cuando inventamos historias… me acerco.

-          Cuando preparas espaguetis… me acerco.

-          Cuando hacemos aventuras … me acerco…

Para alimentar mi ego, he de decir, que le salieron más “me acercos” que  “me alejos”.

Cuando ya no quedó más cuerda entre su mano y la mía, instintivamente, le di un gran abrazo.

Los pequeños también quisieron hacerlo. Copiaron las razones de su hermano, como no podía ser de otra manera. Es un primer paso.

Así, el cuento de la cuerda, nos permite conocer  y expresar lo que nos gusta y lo que no nos gusta del otro, ponernos en su lugar y poder actuar con empatía. Además, es muy útil en la vida diaria. Basta con decir ¡la cuerda! en situaciones que no nos gustan para rectificar (tanto ellos como nosotros) y basta con decir ¡hoy tenemos la cuerda muy cortita! para saber que todo está bien.

Ese primer día le dejé que se manifestara libremente (ya iremos viendo qué hacemos con los “me alejo cuando no me compras”). ¡Qué lección tan grande nos dio! Deberíamos escuchar más. Es increíble la cantidad de información que nos ha dado algo tan sencillo como una cuerda. Eso sí, “de oro”.